viernes 27 de junio de 2008

Crítica de Sweeney Todd

El pasado día 24 se puso a la venta el DVD de Sweeney Todd, la última película de Tim Burton. Esta es mi crítica:


SWEENEY TODD

La Malvada Genialidad de Tim Burton


Tras varias películas un tanto olvidables, Tim Burton vuelve al cine sólido con un festival de canciones, ambientación gótica y sangre a raudales. Desde que se supo que el director rarito de Hollywood llevaría a la gran pantalla el musical más oscuro de Stephen Sondheim (Grease) se comenzó a especular con qué tono daría el director a su nueva obra. ¿Sería divertida y deliciosa como Charlie y la Fábrica de Chocolate o inteligente y respetable como Big Fish? Lo cierto es que Burton parece querer volver a los principios de su carrera, retomando la oscuridad que caracterizó a sus primeros films.

Benjamín Barker (Johnny Depp) regresa a Londres tras varios años encarcelado injustamente por el juez Turpin (Alan Rickman). Bajo la nueva identidad de Sweeney Todd, abre una barbería encima de la tienda de la Sra Lovett (Helena Bonham Carter) junto a la que comenzará una venganza para deshacerse de todos sus enemigos y reunirse con su hija Johanna (Jayne Wisener), eliminando a todo aquel que se interponga en su camino.

Con Sweeney Todd, Burton elabora la que hasta el momento es su película más sangrienta y tenebrosa. Un sobrecogedor espectáculo de tormento y sadismo al servicio de los más fieles burtonianos. El director se deja de relatos soporíferos (¿recuerdan El Planeta de los Simios?) para hilar una magistral obra de ficción que se ejecuta con el mismo ritmo trepidante al que se mueven las afiladas navajas del protagonista (“¡Al fin, mi brazo está completo!”, frase ya mítica).

No hay nada que objetar a Burton respecto a sus apuestas de reparto. Repite su esposa, Helena Bonham-Carter, como la histriónica repostera, y qué decir de su actor fetiche, Johnny Depp. Este actor tiene la capacidad de aportar un toque excéntrico e inquietante a cada una de sus interpretaciones. En Sweeney Todd está, simplemente, perfecto. Adoro al Johnny Depp que representa el alter ego de Tim Burton, con el que sobrepasa el grado de entendimiento meramente narrativo para responder a ese aire de auténtica locura que se adentra en el campo de lo puramente sensorial. Y para completar esa pesadilla en la que habita su creador, acompañan nombres de peso como Alan Rickman o Sacha Baron Cohen, que sorprenden por sus más que aceptables gorgoritos.

Técnicamente intachable, en Sweeney Todd casi todo acompaña: Una música maravillosa, un diseño de producción sobresaliente y un derroche de escenas victorianas, que se adentran en el mundo de la elegancia más terrorífica, pero que, sin embargo, también tiene sus puntos débiles, que no son más que referencias casi anecdóticas. Y es que, una servidora echa en falta profundizar en los sentimientos de los personajes principales, presentados como meras marionetas perdidas en un mundo de sombras, callejuelas y sangre. Además, aunque la abundancia de canciones y coreografías no hacen que la trama pierda un ápice de versatilidad, sí es cierto que en ocasiones, la película es lenta en su ejecución.


Aun así, Sweeney Todd es un musical redondo, un verdadero desafío de humor negro, un soberbio y brillante producto digno del mejor Burton. Pero, esta vez, no se trata de una comedia, ni de un cuento de hadas. Advertidos quedan.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí me encantó esta peli, aunque es un poquito sangrienta para mi guto, pero muy buena, sí señor. saludos.