de lo que vamos a hablar hoy lo cierto es que no sé muy bien donde encuadrarlo ya que podría ir a la sección de i-reflexión o a la de conocimiento del medio y es que va a tener mucho de las 2 cosas.
Ayer, recordaras que se celebró en toda España la noche de San Juan, una peculiar forma pagana de limpiarnos de las impurezas de todo el año y que suele consistir en una hoguera y gente alrededor haciendo sus “moragas” y similares.
Por mi parte ya había asistido en numerosas ocasiones a noches de este tipo y con este discurrir pero ayer me brindaron la oportunidad de hacer algo radicalmente opuesto, en vez de fuego, agua. Conforme me lo propusieron acepté sin pensármelo ni un segundo y de esta manera, sobre las 21.30 nos dirigimos a la localidad granadina de Lanjarón.
La peculiaridad de esta versión acuática de S. Juan reside en que todo y todos se puede mojar y tus únicas armas son, recipientes que puedan contener agua. Esta forma de celebrar la “noche más corta” data de 1979 y desde sus inicios ha ido incrementando de manera espectacular el número de personas que se dan cita en este pueblo.
El desarrollo de la fiesta es muy sencillo, a las 00.00 se lanza un cohete que da la señal de iniciar la batalla y la gente va a lo largo de una calle, aproximadamente 1 kilómetro y medio de longitud, pasando “numerosos obstáculos” como es que te rieguen desde los balcones, se abran las bocas de riego y te manguereen cual incendio y atravesar los camiones que contienen en sus cubas miles de litros de agua, para de esta forma llegar a la plaza del ayuntamiento sobre la 01.00, momento en el que otro cohete pone fin a la fiesta y no se puede lanzar ni una sola gota de agua más.
Según cifras oficiales ayer nos dimos cita unas 9.000 personas y eso que era lunes y la gente trabaja al día siguiente, entre las que yo destacaría un porcentaje de extranjeros, estos sí que se lo pasan bien, no se pierden una. Obviamente uno acaba completamente empapado, un hecho al que no le das importancia mientras estas en el fragor de la batalla con tu cubo echando agua a los demás pero que cuando finaliza y se bajan las pulsaciones notas una ligera sensación de frescor, incrementada ayer por la temperatura que había en este pueblo de la Alpujarra.
En teoría toda esta agua no se desaprovecha ya que va a parar a las partes bajas del pueblo donde se almacenan en albercas y se usa para regar los campos. Así que ya sabéis, sí queréis hacer algo diferente el año que viene, pues nos veremos en Lanjarón. Un saludo.
i-reflexión – esta costumbre que se está afianzando con el tiempo es muy recomendable, pero no quita que a uno, no le quede un ligero sabor de boca negativo por la parte de agua que se pierde y es que precisamente no están los tiempos para derrochar líquido elemento.
info; delanjaron, granadahoy.















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