El Dios-Sol Ra tiene muchos nombres, pero sólo uno es secreto: el que le da gran parte de su poder.
Isis se preguntaba cómo podría obligar al dios del Sol a revelar su nombre más secreto. Decidió esperar a que se le presentara una buena ocasión, y se puso a vigilarlo atentamente.
Cuando Ra se quedó dormido, Isis aprovechó para recoger la saliva del dios y la mezcló con un poco de tierra, con la que dio forma a una peligrosa serpiente con la intención de que mordiese al dios.
Isis colocó al animal en el camino por el que Ra iba a pasar, de modo que la serpiente lo atacó. Ra lanzó un terrible grito de dolor y el veneno de la serpiente empezó a invadir su ser, sin poder combatirlo y sin saber de dónde provenía. Los demás dioses, apenados, observaban cómo sufría.
Entonces la diosa hechicera, Isis, se acercó y le dijo: "Dime tu nombre secreto y te curaré".
Ra comenzó a decir varios de sus nombres: "Creador del cielo y de la Tierra, Arquitecto de las montañas, Controlador de las crecidas..." Pero no llegaba nunca a decir su nombre secreto.
Era tan fuerte su dolor por la mordedura que terminó accediendo con una condición: que Isis y su hijo Horus no lo revelasen a nadie.
Isis curó a Ra mediante una fórmula mágica y aplicándole un ungüento hecho con hierbas.
Y así es como la diosa Isis consiguió ser tan poderosa como el Dios-Sol Ra.
(*)Cuento Anónimo Egipcio
Isis se preguntaba cómo podría obligar al dios del Sol a revelar su nombre más secreto. Decidió esperar a que se le presentara una buena ocasión, y se puso a vigilarlo atentamente.
Cuando Ra se quedó dormido, Isis aprovechó para recoger la saliva del dios y la mezcló con un poco de tierra, con la que dio forma a una peligrosa serpiente con la intención de que mordiese al dios.
Isis colocó al animal en el camino por el que Ra iba a pasar, de modo que la serpiente lo atacó. Ra lanzó un terrible grito de dolor y el veneno de la serpiente empezó a invadir su ser, sin poder combatirlo y sin saber de dónde provenía. Los demás dioses, apenados, observaban cómo sufría.
Entonces la diosa hechicera, Isis, se acercó y le dijo: "Dime tu nombre secreto y te curaré".
Ra comenzó a decir varios de sus nombres: "Creador del cielo y de la Tierra, Arquitecto de las montañas, Controlador de las crecidas..." Pero no llegaba nunca a decir su nombre secreto.
Era tan fuerte su dolor por la mordedura que terminó accediendo con una condición: que Isis y su hijo Horus no lo revelasen a nadie.
Isis curó a Ra mediante una fórmula mágica y aplicándole un ungüento hecho con hierbas.
Y así es como la diosa Isis consiguió ser tan poderosa como el Dios-Sol Ra.
(*)Cuento Anónimo Egipcio













































2 comentarios:
Hola Cabalayka! Este cuento tan representativo de los trueques del antigua Isais Póntica me acordó que en la mitologia hebraica existe algo muy parecido: el dios judío Yaldabaoth, el primer de los siete Elohim también tenía una contraparte artificial, una serpiente creada a partir de su propio reflejo, el Ophiomorphos. No es interesante como la mitologia antigua puede ser complementaria?
Hola Cileah y...gracias por tu aportación. Ciertamente es muy interesante, al mismo tiempo que fascinante, encontrar analogías similares en diferentes culturas, tradiciones o creencias.Un cordial saludo
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