La vecina (Bonifacia a partir de ahora) llevaba una temporada bajando a mi casa a pedirle alimentos a mi madre. Llegaba y le pedía por ejemplo un cartón de leche, que como adivinaréis no le devolvía; varios días le preguntó si nos había sobrado pan, más de un huevo le ha dejado... En fin que se estaba pasando, no es que fuera todos los días pero sí de vez en cuando y nunca le ha devuelto nada. Mi madre empezó a refunfuñar pero nunca se ha atrevido a negarle nada, y ahora misteriosamente la Bonifacia deja de hablarla. ¿Qué ha ocurrido?
- La Bonifacia es más rara, no entiendo cómo es que ahora no me saluda - dijo mi madre mientras cenábamos.
- A lo mejor se ha cabreado porque el otro día bajó su niño orejón preguntando por ti, le dije que no estabas, me pidió patatas y después de decirle que no teníamos le cerré la puerta en las narices. Creo que la Bonifacia estaba arriba con la puerta abierta escuchándolo todo - respondió mi hermano como si nada.

Cuando lo contó me descojonaba.
Etiquetas: situaciones, vecinos/as





Aysss, no entiendo muy bien este post, pero sí que es verdad que hay vecinos muy raros.
Pobrecillo el niño, tampoco será como Dumbo ni el Príncipe Carlos de Inglaterra ¿no?
Besitos!!