
Mientras he tenido el coche en el taller, he tenido que usar el transporte público para ir a mi recién estrenado trabajo. Metro de Concha Espina a Nuevos Ministerios y la C4 hasta Parla. Total, casi hora y media cada mañana... y casi hora y media de vuelta a casa. O sea tres horitas tres dedicadas a oír música en el iPod, a leer algo, y a disfrutar del aire acondicionado de unos trenes casi vacíos en agosto. Quince horas quince a la semana, que suponen casi dos jornadas de trabajo si trabajara las ocho horas de rigor, que va ser que no. Son unas cuantas más, aunque no me quejo: gracias a Dios tengo un trabajo al que ir en tren durante unos días. Quiero decir que voy en tren durante unos días, no que tenga trabajo durante unos días.
Entre el Sector 3 de Getafe y Parla una mañana que miraba distraído por la ventana del tren, vi un conejo. Y luego otro, y otro, y otro... y así docenas de ellos todos los días. A la entrada de Parla con el Cercanías hay un túnel, justo antes del cual hay centenares de madrigueras.
A mí en seguida me vino a la cabeza Enriqueta, mi profesora de Historia de 3º de BUP en jesuitas de Zaragoza, que en su momento nos explicó que la palabra España deriva del fenicio Sephanim, que significa "tierra o isla de conejos". Y también se paseó por mi cabeza Félix Rodríguez de la Fuente y su narración de cómo un águila real cazaba un conejo en algún campo perdido de España; un conejo medio lelo enfermo de mixomatosis. Es curioso cómo somos capaces de guardar en el cerebro durante 25 años la palabra mixomatosis para soltarla en un momento como este, mientras a veces no podemos recordar el nombre de la persona que nos acaban de presentar. Pero esa es otra historia.
La verdadera historia es que Zetapé se sacó de la chistera (almacén de chistes en este caso) el conejo de los regalos electorales, y que ese conejo tenía una mixomatosis grado 7. Los conejos de Zetapé están tan zumbados con la crisis que les dan caza el águila culebrera, el lirón careto y si me apuran hasta los topillos que salían el año pasado a millones en los campos de Castilla. Aún así los conejos saben que hay una crisis, no una desaceleración. Los conejos son conejos, pero no son idiotas y a pesar de la mixomatosis notan las subidas de precio de las zanahorias en el mercado.
Nuestro amado líder cósmico tiene una fijación con el conejo que me hace pensar mal. Y además tiene gafe. Primero recomendó en navidad comer conejo (sic) porque era barato (?), y el conejo subió de precio. Ahora sus conejos electorales nos van a costar miles de millones de euros en un momento de crisis brutal. Pero él logró lo que quería, que no era otra cosa que ganar las elecciones, lo que hubiera hecho exactamente igual sin chistera conejil y al menos nos habría salido gratis.
Hubiera ganado igual porque entre lo que mintió en la campaña y que su rival electoral sí que tiene una mixomatosis terminal (nunca creí que podía utilizar esta palabra varias veces en un sólo día), el resultado hubiera sido el mismo con o sin comprar los votos con nuestro propio dinero.
Rajoy es el conejo blanco de "Alicia en el País de las Maravillas" que siempre llega tarde a todas partes. Con cuatro años de retraso forma a su equipo en el PP (¿Y antes de quién era el equipo?) y pretende sonar moderno e igualitario con Soraya y María Dolores en los puestos de Acebes y Zaplana. Como está en la oposición seguramente Berlusconi no se ha enterado y no le ha tirado de las orejas ( siendo un conejo lo tiene fácil) como ha hecho con Zetapé, el guardián mundial de la igualdad de género al precio de mantener a la incompetente Magdalena Alvarez en transportes, a Mercedes Cabrera en "educaciòn" y adoctrinamiento (¿Cómo toda una Calvo-Sotelo puede hacerlo tan mal?) y creando el ministerio-florero de igualdad (ministeria-florera, mejor dicho. O mejor dicha) con una ministra 2.0 experta en bonitas palabras y de cuyo nombre no me acuerdo aunque sí de sus sonadas meteduras de pata.
En fin, estaba con Zetapé el amaestrador de conejos, y me he pasado al PP sin querer. Ya le daré cera (o zanahorias) otro día a la oposición, que hoy no toca.
Decía que nuestro teletubbie favorito al frente del Gobierno iba a desparramar miles de millones de euros (de NUESTROS euros, insisto), por España. Bravo, en este momento es como subirse a un helicóptero y arrojar billetes de 500 euros en el desierto de Almería, y me refiero a la parte en la que sólo viven lagartijas, escorpiones y demás fauna al uso. En vez de emplear los 6.000 millones de euros que suponen los 400 euritos que graciosamente dice (mentira) que nos devuelve, en medidas para reactivar la economía (por ejemplo, más obra pública en un momento en el que la obra privada cae a plomo), los ha empleado, en mi opinión, en pagar el alquiler del Palacio de la Moncloa durante cuatro largos años más. El alquiler más alto de la historia mundial, pagado por todos los españoles. Porque Zetapé se paga el alquiler con el dinero con el que ha comprado a los once millones de españoles que le votaron. Y los compró con su propio dinero. Se puede ser más canelo, pero créanme, no es fácil.
Ahora vienen las encuestas: El PP (que actualmente no está precisamente para tirar cohetes) empata con un PSOE que le sacó 6 puntos 6 en las elecciones de hace cuatro meses. Parte de los once millones de canelos le ven las orejas al lobo (o mejor dicho, al conejo) y piensan que equivocaron su voto. Pues a buenas horas, mangas verdes.
Sin embargo, me apuesto un conejo a la plancha en algún restaurante bueno a que dentro de cuatro años el PP volverá a pasarlo muy mal para ganar las elecciones. Total, Zetapé volverá a camelarse a once millones de melones sacando otro par de conejos de su chistera. Por supuesto conejos pagados por los propios votantes socialistas y por los que no nos dejamos engañar, a partes iguales. Tal vez el alquiler subirá un poco, pero a él qué le importa si el dinero no es suyo.
Ya puestos, para los del PP un consejo: Entre el Sector 3 de Getafe y Parla hay miles de conejos al lado de las vías del tren. Hagan el favor de pasarse a por unos cuantos de cara a las próximas elecciones, a ver si vamos espabilando.
viernes 8 de agosto de 2008
El país de los conejos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





















































0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada