Hora de la Tostada
A las siete de la mañana mi madre nos levantaba a mi hermano y a mi para ir juntos al colegio. Entre bostezos y ojos con lagañas, mi madre nos vestía con el uniforme del colegio. Después pasábamos a cepillarnos los dientes y peinarnos para terminar en la mesa de la cocina con el desayuno calentándonos el mentón. Todo este proceso era casi sonámbulo, es decir ninguno de los dos éramos conscientes de lo que nuestra madre nos obligaba o indicaba hacer. Creo que fue el momento que más cerca de mi hermano estuve de pequeña, ya que nos llevábamos fatal, como verdaderos perros y gatos. Pero tan pronto mi hermano depositaba su upite en la silla, una alarma sonaba en su cabeza y comenzaba la demanda, los llantos, los golpes de la mano contra la mesa: ¡quiero tostadas!
Pues mi hermanito ya desde pequeño era adicto del pan, especialmente de las tostadas. A tal punto que yo era de las que le quitaban el borde al pan de molde y mi hermano los recogía y los untaba con dulce de leche, los enrollaba y se los comía. Si quieres tener una buena relación con mi hermano no le toques el pan. Ante esta situación casi caprichosa pero de necesidad básica para mi hermanito, en casa hemos denominado a este momento “La hora tostada”, por eso cuando conocí a Toast Clock no dudé en contaros esta historia, además de que el reloj es muy mono.
Toast Clock es un reloj que mide 10″ x 9″ y tiene forma de tostada. Este reloj sólo necesita una pila AA para funcionar, y lo mejor es que viene incluida en el precio de Toast Clock.
Haz de tu desayuno la hora de la tostada con Toast Clock.
Perpetual Kid – 18,99 $





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