Es célebre como modelo, pero también por sus romances turbulentos. En su vida, la cual dista bastante de la tranquilidad, convergen las adicciones de Kate y los romances que tiene con hombres polémicos. De hecho el problema que tuvo con las drogas le generó que varias firmas con las que tenía firmados suculentos contratos se lo rescindieran. Pero cual Ave Fénix resurgió de sus cenizas y se volvió a consolidar en el universo fashion como una de las modelos top más influyentes.
En los años noventa irrumpió en la moda, donde logró revolucionar con su imagen entre frágil, desgreñada y de extrema delgadez, más su apenas 1,70 (por lo general las modelos para desfilar deben medir a partir de 1,75). De esta manera, las mujeres exuberantes empezaron a quedar de lado, siendo Kate Moss la protagonista de este cambio. Así todo logró ser portada e las revistas de moda más importantes a nivel internacional, la imagen de las marcas más prestigiosas y desfilar para los diseñadores top.
Nació en Surrey (Inglaterra) el 16 de enero de 1974, y a los 14 fue descubierta por Sarah Doukas, fundadora de la agencia de modelos Storm, en el aeropuerto JFK de Nueva York. A partir de ahí empezó su exitosa, aunque también polémica, carrera. Al principio posó para numerosas revistas de adolescentes, hasta que la sesión fotográfica que realizó para “Harper’s Bazaar” le dio cierta fama; sin embargo, fue en 1992, cuando se convirtió en la imagen de la marca Calvin Klein, apareciendo en su campaña desnuda, y sin ningún producto de esta firma, cuando su popularidad a nivel mundial estalló. Desde entonces se convirtió en la protagonista de las campañas de relevantes firmas, como: Burberry, Loewe, Dolce & Gabanna, Yves Saint Laurent, Cerruti 1881, etc.; además de haber desfilado para Versace, Chanel, entre muchos otros. Incluso, logró cautivar con su imagen al excéntrico pintor británico Lucien Freud, para quien posó desnuda estando embarazada. El cuadro se convirtió en una de las obras contemporáneas más caras vendidas en Europa. El 29 de septiembre del 2002, la modelo tuvo a su hija, Lila Grace, en Londres.
Más allá de todo esto, Kate tuvo trastornos alimentarios (algunos dicen que es anoréxica), más problemas con las drogas y el alcohol. Fue ella misma la que lo admitió, por ejemplo, a fines de los años noventa declaró para la revista The Face, que en los últimos diez años se la había pasado modelando borracha. También dijo que ingresó a una clínica de desintoxicación por propia voluntad, para terminar con sus adicciones. Pero además han sido los medios británicos, en particular el Daily Mirror, los que la han acusado a Moss durante mucho tiempo de abusar de la cocaína. En septiembre de 2005 esta misma publicación mostró fotos de Moss inhalando esta droga, en una sesión de grabación en Babyshambles. Ahí su carrera pareció derrumbarse, ya que muchas de las marcas con las que había firmado contrato (como H&M, Chanel, entre otras), rescindieron de sus servicios. Pero un año después reapareció y se convirtió en el rostro de Burberry, Longchamp, Rimmel, Dior, Calvin Klein, Stella McCartney y protagonizó las gráficas de Versace. Además, continuó apareciendo en las portadas de destacadas revistas, como Vogue París, de Gran Bretaña, Vanity Fair y de W. Son dos las agencias que manejan su agenda: IMG en Nueva York y Store Model Management en Londres; y después de más de diez años en el mundo de la moda, Kate Moss fue nombrada por la revista Forbes como una de las celebridades más ricas e influyentes del mundo.
Además, su trabajo de modelo la hizo estar presente en algunos vídeos musicales. También probó como cantante, e interpretó junto a su amigo Bobby Gillespie, líder de la banda Primal Scream, la canción “Some velvet morning”, que tuvo gran éxito.
Pero más allá de toda su versátil carrera, la modelo destaca en la prensa del corazón por su vida privada escandalosa. Dicen que tiene tatuado un pequeño corazón en la mano izquierda, el cual corresponde a un pasado amor de juventud, que nunca quiso revelar. Algo que ha coincidido en todas sus relaciones amorosas, es que han sido con hombres los cuales provocaron el incremento de su adicción a las drogas y al alcohol. Se la vinculó con Antony Langdon -guitarrista de Spacehog-, Evan Dando -cantante de Lemonheads-, los artistas plásticos Jake Chapman y Jesse Wood, y con los actores Billy Zane, River Phoenix, Leonardo DiCaprio y Daniel Craig (en 2004). Sin embargo, su relación más famosa fue la que mantuvo durante tres años con Johnny Depp, uno de los actores más guapos y talentosos del cine actual. Él señaló en repetidas ocasiones que Kate ha sido una de las mujeres más importantes de su vida. Ambos eran muy atractivos para la prensa mundial, incluso fueron catalaogados como “la pareja de la década” (según la revista Vanity Fair). Durante la relación se los involucró en múltiples peleas estando borrachos, y hasta se publicó que habían destruido la suite de un hotel en Manhattan. Luego conoció, durante una entrevista para la revista Dazed & Confused, al periodista Jefferson Hack (padre de su hija), con quien tuvo una relación de cuatro años. Éste quiso ventilar sus secrestos allá por el año 2004, por lo que ella para evitarlo debió pagarle más de 3 millones de dólares, además de comprarle una mansión en Londres. Se ve que tenía muchas cosas feas para contar.
A comienzos de 2005 comenzó una relación amorosa con el cantante punk Pete Doherty, un chico ingles terrible, drogadicto y sumamente escandaloso. Para fines de 2007 ambos, después de ivarias idas y vueltas, se separaron y ella comenzó una relación con otro rockero, el músico de The Kills, Jamie Hince, con el que pretende casarse en septiembre de este año en Londres. Todo no se puede pedir, que le vaya bien en su profesión, con la que gana mucho dinero, y encima que encuentre un amor duradero.

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