La Memoria Histórica y los maestros (3)


Muchas de las acusaciones contra los maestros no tenían ni pies ni cabeza, como el caso de la maestra que en misa, en la Consagración-el momento fundamental de la ceremonia-, utilizaba el método varonil de hincar una sola de las rodillas en tierra, sin especificar si era la derecha o izquierda.
Como se ve bastantes de las denuncias eran por motivos religiosos: no se podía negar que somos de la tierra de Torquemada. Así a un docente andaluz destinado en Burgos los acusaron de no haber pisado la iglesia- ni asistir a misa- en el año que estuvo allí. Se defendió diciendo que en Andalucía los hombres no solían ir misa, si hubiera sabido que en Castilla sí que hubiera asistido.
Y a otra maestra asturiana destinada en Asturias la denunciaron por comunista: había enseñado a los niños a cantar el “Asturias, patria querida, Asturias de mis amores…”.Como en 1934 hubo en su región una revolución comunista creyeron que estaba importando esa perniciosa ideología a través del “Asturias, Patria querida…”
Había en la época una inflación de denuncias que llegaban hasta límites insospechados. Así en Antequera me cuentan que una viuda iba todos los días a la cárcel a identificar al que había matado a su marido. A los quince días, le dijo el responsable: “Señora, ¿no le parece que ya son muchos los que mataron a su marido?”. Evidentemente a la mujer se le había ido la mano y la cordura y veía al asesino de su marido en todos los presos.
En la zona ocupada por los franquistas, la nacional, también los enseñantes en general sufrieron una tremenda represión que, lógicamente, un intelectual y persona sensible como era Manuel Azaña non podría aprobar, así escribió:
“Comités de bedeles y subalternos, bajo la presidencia nominal del Rector, se encargaron de depurar al profesorado, con lo cual perdieron plaza algunos catedráticos desafectos al régimen y quedaron otros desafectos a la ciencia”, diciendo esto último con la ironía que lo caracterizaba.
Como los encargados de la depuración solían ser gente muy ignorante detenían a gente por motivos inverosímiles y chuscos: se llevaron a uno detenido por tener colgado en la pared del despacho un cuadro que decía “El Rector de la Universidad de Barcelona” y creer que lo de “Rector” era cosa de curas.
El despacho de un catedrático de Derecho Canónico fue registrado por la FAI y allí encontraron libros como El Papa Urbano II, Los Papas y la Iglesia, El papado, Historia del Catolicismo, El anti Papa Pedro de Luna. Ante tal despliegue de literatura relacionada con su especialidad el miliciano de la FAI gritó: “Este tío es más fascista que Alfonso XIII”.
Lo libró del paredón un compañero que en el centro de detención anarquista de Sant Andreu, Barcelona, los convenció de que lo que estaba haciendo es una investigación en contra de los Papas, como demuestra el título El Anti Papa Pedro de Luna…


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Por lo que deduzco de su comentario en el foro acerca de los maestros durante la dictadura creo que usted pertenece o ha pertenecido a dicha profesión
Solo quiero aclararle que si Ud. se ha sentido en algún momento aludido por mi ignorancia con respecto a los sucedido en la guerra civil, nada más lejos era o es mi intención.
Mire soy de las que les tocó recibir la educación, que en los años 70, se impartia en los institutos, y sé muy bién que en aquella época los profesores no podían enseñarnos nada más allá de lo estipulado por los “vencedores”. Por ello, no sólo no me enseñaron historia de España , si no que no me hablaron de artistas como Picaso, poetas como Alberti ni escritores de mi tierra como Blasco Ibañez, pero como yo los habemos muchos, todos de mi generación.
Yo tenía profesores que, como no les gustaba lo que tenían que impartir, no nos daban clase y nos aprobaban con el libro abierto, como protesta al método de enseñanza que les obligaban a tener. Los más decididos nos instruían hasta donde podían y, nosotros los estudiantes, buscábamos lo demás donde podiamos .
Por lo tanto, nada más lejos de mi intención era echarle la culpa de mi ignorancia a los maestros, echesela al sistema que me tocó y a los pocos recursos que por aquel entonces disponíamos.
De otro modo, me alegra saber que mi historia le resulte emotiva pues compartimos un mismo sentimiento; a Ud. deduzco, que le negaron la enseñanza de ciertos contenidos y a mí me negaron el conocer a mis abuelos(además de lo que ya he comentado arriba).
Una historia como muchas otras,si, pero es la mia.
Saludos.