El poeta recomienda: «Inclinaos, inclinaos más aún». No siempre sale indemne de su página, pero, al igual que el indigente, sabe sacar partido de la eternidad de una aceituna.
René Char en Los que permanecen (1938-1944), incluido en PoesÃa esencial  (Galaxia Gutenberg-CÃrculo de lectores, más »
Pero morir es viajar,morir es trascenderJuan Ramón Jiménez
Quisiera que mi vidase cayera en la muertecomo este chorro alto de agua bella.Juan Ramón Jiménez
Ciertamente es extraño no habitar yaen la tierra.Rainer MarÃa Rilke
Si vivimos despidiéndonos siempreRainer MarÃa Rilke
La muerte era disti más »
y empiezo aquà este comienzo y repito y relanzo y me arrepiento y aquà me pienso cuando se vive bajo la especie del viaje lo que importa no es el viaje sino el comienzo por eso acometo por eso me meto a escribir mil páginas escribir miliunapáginas para acabar con la escritura para abarcar con la es más »
Entre sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas,
dotado de corazón singular y sueños funestos,
precipitadamente pálido, marchito en la frente,
y con luto de viudo furioso por cada dÃa de mi vida,
ay, para cada agua invisible que bebo soñolientamente
y de todo sonido que acojo temblando,
ten más »
Esas horas que con suave trabajo formaron
la hermosa mirada donde todos los ojos reposan
serán tiranas a ese mismo espectáculo
y con aquella fealdad que bellamente sobresale;
porque el tiempo jamás descansa, conduce el verano
al horroroso invierno, y lo vence en él,
la savia para da por la escarcha más »
Seguramente te pondrán las clases
de coche a la misma hora
en que yo salgo de la Universidad,
tu padre me reconocerá
la voz por teléfono
y dejaré de ser para tu familia
ese gran misterio que te hace tan feliz,
que te llama por Navidad
(cuando estáis todos reunidos) y te hace
parecer orgullosa ante más »
Inexpugnable bajo su tienda de ciprés, el poeta, para convencerse y guiarse, no ha de temer servirse de todas las llaves que han acudido a su mano. Sin embargo, no debe confundir cierta agitación en las fronteras con un horizonte revolucionario.
René Char en Los que permanecen (1938-1944), inclui más »
Magma
                la sombra fósil de un pez
                excava aquÃ
                la piedra
                ¿buril de cuántos
               más »
Salud. Entrechocar de copas.
El cuello del azar se inclina, distinguido,
entre risas y nombres. Luce el suelo
las huellas como rastros
de luz en una lámpara
que acaba de apagarse. Dos antiguos
amigos se reencuentran en la sala.
Se dirÃa que llueve en el jardÃn,
pero dentro son tibios los licores
y l más »
El choque de las bolas de billar
lanza los plomos en el espacio azul
entre el Serrador y el Monroe.
Los que aman la tarde, en los pequeños hoteles sospechosos,
jamás permanecen solos: oyen el tallar de la tiza en los tacos,
el estruendo de las turbinas en el aeropuerto
y la imprecación de las gavio más »
Por
asamblea de palabras, el 04-05-11, en
amantes,
bolas de billar,
choque,
estruendo,
oyen,
pequeños hoteles,
poema,
tacos,
turbinas.
A veces tengo miedo a la espesura
y a veces la deseo. Se me asoma
el miedo al alma en quiebro de paloma
y a veces ese miedo es calentura
que quisiera asfixiarme. La ternura
del corazón el pecho me desploma
en un fuego de amor que al alma toma
y la convierte en presa de locura.
A veces tengo miedo... más »
no son putas, son princesasRobe Iniesta
la inocencia de la infancia
se esfumó
asà que,       tú misma.
sopla el aire
por las rejillas del metro de gran vÃa
coge tu mejor falda
que tienen el tiempo justo
para amarte.
Gsús Bonilla, incluido en Puta poesÃa (Editorial Luces de gáli más »
"Quod Principi placuit..." ?Él decreta la Edad de Oro. Él proclama la tregua de los cristales. Luciferario. "Urbi et orbi..." (leyendo) la Tabla de Esmeraldas de su Arbitrio: ordalÃa de leones bifrontes.
?"El Idiomaterno. Defensa e ilustración del. Escafandrista a las raÃces. Nox animae. Desperado más »
Iba yo por un camino,
cuando con la Muerte di.
-¡Amigo!-gritó la Muerte,
pero no le respondÃ,
pero no le respondÃ;
miré no más a la Muerte,
pero no le respondÃ.
Llevaba yo un lirio blanco,
cuando con la Muerte di.
Me pidió el lirio la Muerte,
pero no le respondÃ,
pero no le respondÃ;
miré más »
..también los perrillos comen de las migajasque caen de la mesa de sus señores.San Mateo 15, 27.
Cruzó el perro la calle.
Era el perrillo aquel de las migajas,
el que espera debajo de la mesa,
el que no tiene nombre
y al que si se extravÃa
no lo reclama nadie.
Y era el único ser
en tarde de domin más »